CLUB DE CORREDORES

Runners Club en Reebok Sports Club

Sólo la sensación de rigidez en las articulaciones cuando empiezas a calentarte es capaz de distraerte ligeramente de tus preocupaciones: trabajo, familia, pareja… Te sientes pesado y no puedes quitarte de la cabeza la sensación de lo bien que estarías ahora mismo sentado tomando una taza de café y leyendo el periódico. Aún así, sigues. Movilidad de rodillas, estiramiento de tobillos, columna vertebral…

Hoy ritmo medio, no demasiado tiempo… piensas…

Empiezas. Puedes sentir el crujir de tus huesos y la limitación de tu movimiento.

Sigues. La sangre empieza a moverse con rapidez por las carreteras de tu organismo llevando lo necesario y retirando lo innecesario.

Notas que las articulaciones empiezan a calentarse, como si el líquido existente en su interior pasase de un estado espeso, casi gelatinoso, a otro más fluido que se extendiera por todos los recovecos articulares, y se te viene a la cabeza el aceite lubricante desplazándose por los cilindros del motor de un coche.

La musculatura de las piernas también empieza a coger temperatura: ahora se pueden contraer y estirar con mucha más fuerza. La rigidez va poco a poco desapareciendo y el movimiento va ganando en agilidad.

Van pasando los minutos y todos estos cambios físicos te permiten aumentar ligeramente el ritmo: ahora ya puedes sentir el rítmico repiqueteo del corazón contra la pared interior del tórax o cómo la respiración se hace más profunda y frecuente. Las primeras gotas de sudor hacen su aparición y te viene a la mente la comparación de antes: ¡el circuito de refrigeración del coche está empezando a funcionar!

La sucesión desordenada de imágenes y sonidos que anegaban tu mente al principio está desapareciendo con rapidez; esa toxicidad, esa contaminación van quedado atrás. Literalmente. Parece magia pero ahora sólo puedes concentrarte en el ritmo, en el movimiento. Los pensamientos invasores empiezan a no tener cabida en esta especie de meditación que, sin querer, estás llevando a cabo.

Continúas. Te sientes fuerte físicamente. Te sientes fuerte psíquicamente. Te cuesta pero sigues… Llano, series, cambios de ritmo, cuestas… ¡qué más da!

Estás contento de estar ahí y de hacer lo que haces. Los estímulos del exterior los percibes vivamente y sientes que fluyes con todas las cosas que te rodean.

Sigues. Ya no te importa cuándo empezaste o cuándo se supone que tienes que parar. ¡La clave, piensas, es el “ahora”!

¡SI ERES CORREDOR, SABES PERFECTAMENTE DE LO QUE ESTOY HABLANDO!

En el Runners´ Club de Reebok Sports Club te ayudamos a mejorar tu rendimiento, te guiamos en las competiciones populares, te asesoramos técnicamente… ¡te ayudamos a sentir!

Los responsales del Club de Corredores son: